Música, un poco de historia....
Música significa del Griego "el arte de las musas". Es el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos y silencios utilizando los principios fundamentales de la melodía, la armonía y el ritmo mediante la intervención de complejos procesos psico-anímicos.
Desde hace varias décadas se ha vuelto más compleja.
La música, como toda manifestación artística, es un producto cultural.El fin de este arte es suscitar una experiencia estética en el oyente, y expresar sentimientos, circunstancias, pensamientos o
ideas. La música es un estímulo que afecta el campo perceptivo del individuo; así, el flujo sonoro
puede cumplir con variadas funciones (entretenimiento, comunicación,
ambientación, etc.).
*Elementos de la música.
- La melodía es un conjunto de sonidos —concebidos dentro de un ámbito sonoro particular— que suenan sucesivamente uno después de otro (concepción horizontal), y que se percibe con identidad y sentido propio. También los silencios forman parte de la estructura de la melodía, poniendo pausas al "discurso melódico". El resultado es como una frase bien construida semántica y gramaticalmente. Es discutible —en este sentido— si una secuencia dodecafónica podría ser considerada una melodía o no. Cuando hay dos o más melodías simultáneas se denomina contrapunto.
- La armonía, bajo una concepción vertical de la sonoridad, y cuya unidad básica es el acorde, regula la concordancia entre sonidos que suenan simultáneamente y su enlace con sonidos vecinos.
- La métrica, se refiere a la pauta de repetición a intervalos regulares, y en ciertas ocasiones irregulares, de sonidos fuertes o débiles y silencios en una composición.
- El ritmo, es el resultado final de los elementos anteriores, a veces con variaciones muy notorias, pero en una muy general apreciación se trata de la capacidad de generar contraste en la música, esto es provocado por las diferentes dinámicas, timbres, texturas y sonidos.
*Relación entre música y cultura.
Buena parte de las culturas humanas tienen manifestaciones musicales.
Algunas especies animales también son capaces de producir sonidos en
forma organizada; lo que define a la música de los hombres, pues, no es
tanto el ser una combinación "correcta" (o "armoniosa" o "bella") de
sonidos en el tiempo como el ser una práctica de los seres humanos
dentro de un grupo social determinado.
Independientemente de lo que las diversas prácticas musicales de
diversos pueblos y culturas tengan en común, es importante no perder de
vista la diversidad en cuanto a los instrumentos utilizados para
producir música, en cuanto a las formas de emitir la voz, en cuanto a
las formas de tratar el ritmo y la melodía, y -sobre todo- en cuanto a
la función que desempeña la música en las diferentes sociedades: no es
lo mismo la música que se escucha en una celebración religiosa, que la
música que se escucha en un anuncio publicitario, ni la que se baila en
una discoteca. Tomando en consideración las funciones que una música
determinada desempeña en un contexto social determinado podemos ser más
precisos a la hora de definir las características comunes de la música, y
más respetuosos a la hora de acercarnos a las músicas que no son las de
nuestra sociedad.
La mayoría de las definiciones de música sólo toman en cuenta algunas
músicas producidas durante determinado lapso en Occidente, creyendo que
sus características son "universales", es decir, comunes a todos los
seres humanos de todas las culturas y de todos los tiempos. Muchos
piensan que la música es un lenguaje "universal", puesto que varios de
sus elementos, como la melodía, el ritmo, y especialmente la armonía
(relación entre las frecuencias de las diversas notas de un acorde) son
plausibles de explicaciones más o menos matemáticas, y que los humanos
en mayor o menor medida, estamos naturalmente capacitados para percibir
como bello. Quienes creen esto ignoran o soslayan la complejidad de los
fenómenos culturales humanos. Así, por ejemplo, se ha creído que la armonía
es un hecho musical universal cuando en realidad es exclusivo de la
música de Occidente de los últimos siglos; o, peor aún, se ha creído que
la armonía es privativa de la cultura occidental porque representa un
estadio más "avanzado" o "superior" de la "evolución" de la música.
Otro de los fenómenos más singulares de las sociedades occidentales
(u occidentalizadas) es la compleja división del trabajo de la que es
objeto la práctica musical. Así, por ejemplo, muchas veces es uno quien
compone la música, otro quien la ejecuta, y otro tercero quien cobra las
regalías. La idea de que quien crea la música es otra persona distinta
de quien la ejecuta, así como la idea de que quien escucha la música no
está presente en el mismo espacio físico en donde se produce es
solamente posible en la sociedad occidental de hace algunos siglos; lo
más común (es decir, lo más "universal") es que creador e intérprete
sean la misma persona.
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